Una cultura entera contenida en un juego: la lotería mexicana

Una cultura entera contenida en un juego: la lotería mexicana

Para el historiador holandés Johan Huizinga, el juego es uno de los factores que más ha determinado la vida del ser humano, desde el contexto social hasta el individual. Ese elemento de incertidumbre que caracteriza al azar, según el también antropólogo, más que llevarnos a la frustración, sirve como impulso para descubrir eso que nos define como cultura.

Aunque casi todos los juegos tiene reglas establecidas, parámetros que los participantes deben seguir para que los resultados sean justos, ese componente azaroso, eso que nadie puede controlar al cien por ciento, es lo que les brinda el carácter tan atrayente que ha seducido a decenas de sociedades a lo largo de miles de años.

Algunos de estos juegos son considerados universales ya, como las cartas o la lotería, por su popularidad, simpleza, por ser divertidos e incluso por la historia que guardan detrás de ellos. Los primeros antecedentes de los que se tiene registro de un juego muy similar a la lotería, por ejemplo, nos llevan al imperio chino antes de nuestra era. De Roma a la Nueva España, cada cultura la ha adoptado y asimilado, proveyéndola de normas específicas e incluso un rostro propio.

Durante la época colonial en México, la aristocracia y las clases más altas eran las únicas que podían acceder a la lotería. Sin embargo, como sucede con cualquier fenómeno que toma la suficiente fuerza, el juego llegó a los estratos más populares, en sitios como las ferias de pueblo. Más tarde, en la época de la Independencia, los soldados la utilizaban para distraerse en sus tiempos libres y sopesar, aún por sólo unos minutos, las penas que todo el conflicto armado les había traído.

Quizá la peculiaridad que acompaña a la lotería, más allá de sus reglas, afines o similares a las del bingo norteamericano o inglés, es su presentación. Ésta consta de 54 cuartas que lee el Gritón, principalmente representado por un joven que, al ritmo de divertidas coplas, devela el nombre de cada personaje u objeto perteneciente al folklore mexicano: el gallito; el catrín; la sirena; el valiente; el nopal; la rosa; el alacrán, entre otros más.

Los participantes esperan al ritmo de la voz del gritón para  completar las casillas que componen sus tablillas, las cuales pueden ser de madera, cartón o hasta papel, con monedas, piedritas o alguna semilla cercana que cumpla el sencillo cometido. Más tarde, el afortunado que haya completado su tablilla, debe gritar “¡lotería!” para anunciar al resto y al Gritón que el juego ya tiene un ganador. Como apunte extra, en el norte del país, generalmente se grita “¡Buenas!” cuando se completa el juego.

Aunque a primera vista es sencilla, todos los aspectos que conforman a la lotería la convierten en una de las tradiciones más arraigadas de nuestro país, que conjuga la oralidad –en las coplas que se gritan– y la pictografía –en los retratos de aquellos personajes que todos hemos visto en la realidad–, para presentar una cultura tan vasta y diversa como la nuestra, en un juego lleno de emoción y color que no toma más de 5 o 10 minutos.

Para rendir honor a la lotería, y difundir en la niñez esta bella tradición a la par que se alimenta su interés por el consumo de alimentos sanos, Fundación Herdez presentará una versión especial de este juego, enfocado en catalogar y presentar algunos de los ingredientes, entre frutos, verduras y especias, de origen mexicano. Lotería Mexicana. Frutas, verduras y algunas especias fue diseñada por una reconocida artista mexicana, y se presentará próximamente en la sede de la Fundación, ubicada en Seminario 18, en la colonia Centro Histórico de la CDMX.

Para conocer más sobre las actividades y publicaciones de Fundación Herdez, visita www.fundacionherdez.com.mx y sus redes sociales:

SOBRE FUNDACIÓN HERDEZ

Fundación Herdez, A.C. es una asociación filantrópica sin fines de lucro que fue creada para brindar un servicio a la sociedad civil de nuestro país. Fue fundada en la ciudad de México en 1988 por don Enrique Hernández-Pons. La sede se encuentra en el Centro Histórico y su campo de acción abarca toda la República Mexicana. Sus objetivos responden a una visión institucional cuya misión y estrategias están orientadas a la realización de proyectos sociales, educativos, culturales, científicos y tecnológicos en el campo alimentario.

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